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12.4.10

Yom HaShoa

65 años después de la liberación de Auschwitz, siguen muriendo judíos por el hecho de selo. Siguen, los judíos, siendo odiados y siendo objeto de los ataques antisemitas de siempre. 65 años después- antes de ayer en términos históricos- muchos siguen negando lo que ocurrió, y otros muchos seguiendo queriendo repetirlo, con más eficiencia que entonces.

¿Qué nos queda? La lucha contra el olvido, y la constante lucha por la supervivencia, a la cual los judíos, pese a 2.000 años de persecución e injusticia incontables, jamás han renunciado.

Hoy en Israel las sirenas suenan en todo el país.

SEIS MILLONES DE JUDÍOS MASACRADOS. NUNCA MÁS.

21.4.09

Yom HaShoá, Día del Holocausto

Un año más, l legamos al Día en el que se conmemora el mayor crimen de la Historia de la Humanidad.





Certeras son las palabras de Netanyahu, en el mismísimo Yad Vashem, para este Día, y alentadora la actitud de los embajadores europeos que, esta vez, no han cometido el pecado de la indiferencia ante la bestia.

Zijronó lebrajá para las SEIS MILLONES DE ALMAS que fueron masacradas por el odio y la permisividad.

13.5.08

Irena Sendler, una heroína que se va...

Irena Sendler nos deja. Su historia es conmovedora, desgarrante. Una heroína. Ella, sentenció su inmensa labor -trabajada con un incontable sacrificio y sufrimiento- diciendo...


...Yo no hice nada especial, sólo hice lo que debía, nada más...

Y según ella, lo que debía era militar en la resistencia contra los nazis, salvar a 2500 niños judíos del Gueto de Varsovia, bajo una tortura que nadie quiere imaginarse no decir ni una palabra sobre el paradero de ellos, y sobrevivir para sentirse satisfecha con su incalculable legado.

La sociedad europea en su mayoría enfermó - como lo hace ahora, pero, por fortuna en menor medida- durante la Segunda Guerra Mundial. Casi todos miraron a otro lado. Otros como esta gran mujer, no solo miraron, sino que sacrficaron su propia vida en la lucha contra la maldad y la barbarie.




Descanse en paz, Irena Sendler.

25.4.08

Encuentran una postal navideña escrita por Anna Frank

La tarjeta, escrita a su amiga Sanne Lermann en diciembre de 1937, fue hallada en el interior de un libro por el director de escuela Paul van den Heuvel mientras buscaba en la tienda de antigüedades de sus padres en Naarden material para dar una clase sobre Ana Frank a sus alumnos.

19.2.08

Tom Lantos





Superviviente de la Shoá, militó en la resistencia húngara contra la invasión nazi y, acabada la guerra emigró a EEUU donde llegó a ser Congresista por el Partido Demócrata desde 1981 hasta su muerte.



Tom Lantos, zijronó lebrajá, un héroe judío que se va. Descanse en paz.



29.1.08

27 de Enero. Auschwitz. 63 años.

Se nos hace inevitable, a los que tenemos -o aun conservamos- la conciencia histórica de la Shoá, oir, siempre que se acercan estas fechas de Recuerdo, los gritos y el sufrimiento que se ahogaron en el silencio de la indiferencia y del odio más perfectamente asesino. 6 millones de almas, masacradas, exterminadas, por el simple hecho de nacer. La voladura de los límites humanos. Tinieblas. Absolutas. El abismo de la humanidad materializado en los crímenes más atroces conocidos por el género humano. El terremoto que llevo al planeta a sucumbir ante la fascinación y el miedo de los totalitarismos que infectaron Europa. La culminación, de un sacrficio premeditado por dos mil años de antisemitismo.

Hace, tan sólo, 63 años. Sólo.

Imágenes, documentales, testimonios, archivos...jamás podran ilustrarnos y provocarnos una idea cercana de la barbarie que supuso el Holocausto. Jamás estarían preparados los soldados del ejército rojo que liberaron en Auschwitz para lo que iban a ver. Jamás lo estuvo -ni lo estará- el mundo.

En este día, es de obligado cumplimiento, dedicar al menos unos minutos al Recuerdo de los que perecieron. Enlazo, pues, unas fotos del campo de la muerte.

Un pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro.

9.12.07

El último tren a Auschwitz

Daniel lo postea. El 27 de Enero de 2008, Día Oficial de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad, y, sobre todo, fecha que conmemora la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, se estrena esta película alemana (el ascenso del cine alemán es imparable: Good Bye, Lenin, El Hundimiento, La Vida de los Otros...etc) que narra las viscisitudes de los ocupantes del último tren hacia Auschwitz.

Aquí dejo el trailer en español:

27.11.07

¡A por ellos!

El Centro Simon Wiesenthal, y a su cabeza, el apodado El último cazanazis, Efraim Zurof, ha iniciado en Sudamérica la Operación última oportunidad para dar caza a unos 300 criminales de guerra nazis que se refugiaron sobre todo en Argentina y Brasil y aun no han sido llevados ante ninguna Corte de Justicia.

Es una labor dificil y titánica, puesto que, la mayoría de los buscados tienen una edad avanzada para entrar en prisión. Aun así, se debe luchar hasta el último aliento por dar caza a los hacedores del mayor crimen de la historia de la Humanidad. Ánimo Efraim. Ánimo SWC. ¡A por ellos!

15.11.07

Negacionismo en España II

Pilar Rahola entra en el, hasta ahora, tibio debate. Su implicación no tiene desperdicio alguno:

...Ahora podrán pasear por las bonitas calles de Barcelona y decir, en voz alta, que nunca existió el Holocausto. Los negacionistas, la legión más militante del revisionismo nazi, ha encontrado ampara en el magnífico Tribunal Constitucional español, y hoy ya saben que negar el Holocausto es una cuestión de opinión, y no un acto de ignominia, crueldad y antisemitismo. Tienen el amparo legal, y el cielo ha caído sobre nuestras cabezas...

Vía Herut

12.11.07

Negacionismo en España

En relación a la tibiamente publicitada sentencia del Tribunal Constitucional sobre un caso de negacionismo del Holocausto - de la cual me enteré por Daniel- , cuelgo este artículo de Martín Prieto, publicado hoy en El Mundo, bastante certero y tajante. Aunque Martín Prieto tiene sus deslices, aquí, su pluma, es sabia y necesaria:


El Holocausto que nunca lo fue
MARTIN PRIETO

Tuve de huésped a un médico judío que, al observar en mi despacho la excelente biografía de Hermann Goering escrita por un historiador inglés, recriminó mis lecturas como si fuera un filonazi y tal fue mi enojo que la esvástica, dextrógira o levógira, es un símbolo hindú de la vida y no un diseño de Hitler, y que para combatir al diablo hay que conocerlo. Quiero abierta una librería como Europa de Barcelona para comprar un Mein Kampf, el comienzo de una ola de sangre que sacudió el continente como un tsunami. Hitler es tan explícito sobre la erradicación de los judíos y el espacio vital alemán en el Este que si lo hubiera leído Neville Chamberlain hubiera sido menos pacifista en Múnich. Por lo demás, el único libro de Hitler es una lista de atrocidades contra los individuos y las naciones; sólo le siguen quienes no saben quien fue.

Para entender el atroz siglo XX hay que estudiar siquiera someramente el nazismo y el comunismo, y el primero desde el Tratado de Versalles, el huevo de la serpiente, hasta el búnker de la Cancillería. El Holocausto no fue un daño colateral de la guerra, sino meollo de la iluminación nazi mucho antes de que sonara el primer cañonazo. En Berlín quisieron habilitar la francesa Madagascar como refugio judío; se los ofertaron a Gran Bretaña a cambio de 40.000 camiones y los ofrecieron a Estados Unidos si corrían con el flete. Heinrich Himmler y su segundo Reinhard Heydrich organizaron la solución final con eficiencia germana. El tercero en discordia, Adolf Eichmann, comentaba en Buenos Aires antes de ser ahorcado en Tel Aviv: «Nos faltaron 1.200.000 para haber terminado la purificación. Las nuevas generaciones europeas nos lo habrían agradecido». Empezaron matándolos a tiros, luego en camiones de caja cerrada que recibía la combustión del motor y finalmente usaron cámaras de Zyklon B y hornos crematorios como los que se conservan en Auswitch-Birkenau.

Negar que esto ha existido, como el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad o los palestinos radicales, es tan dañino para la sociedad como enseñarles a los escolares que dos y dos son cinco. El Tribunal Constitucional se ha metido en un jardín con el enfado de organizaciones antirracistas. Porque negar impunemente el Holocausto es, precisamente, la mayor procacidad antisemita que se pueda formular. Así no se conoce el siglo XX; se distorsiona gravemente. Pasan los años y los siglos y la matanza de judíos en Europa queda en papel de juzgado. Los nazis llamaron noche y niebla a la desaparición de los judíos. Ya lo han conseguido.

Reacciones ante este negacionismo que ha dejado impune el TC no se han hecho esperar y, los chicos del Grupo TZ, que han empezado este nuevo curso con mucha fuerza, están contestando las trístemente famosas 66 preguntas y respuestas sobre el Holocausto.

19.4.07

Liviu Librescu, el retrato de un héroe

La persona que me comunicó la noticia de esta heroicidad, comenzó diciendome: Las casualidades no existen.

Lo cierto es que, el hecho de que un académico, internacionalmente reconocido, prolífico, que sobrevivió a los campos de la muerte nazis, y posteriormente huyó de la sangrienta dictadura de Ceaucescu en Rumanía, sacrificara su vida por dar a sus alumnos practicamente un margen de varios segundos para salvar sus vidas, induce a creer en el destino.

Este héroe que deja el pueblo judío, nos planteó a todos los que nos conmocionamos con la masacre, hasta qué punto somos valedores de nuestas propias vidas. Hasta que punto somos merecedores de nuestra condición.

Y lo cierto es que, Liviu Librescu con su sacrificio, se ha convertido en un símbolo de todo lo bueno que ha traído la raza humana al mundo. Un símbolo de la lucha del bien contra la tiranía, del sacrificio por el prójimo, de la superación contra la adversidad. Del coraje frente a la cobardía.



Que en este jodido mundo, aun exista sitio para héroes como este que sacrificó su vida para salvar a otros, zijronó lebrajá, deja, también, un soplo de esperanza imprescindible.

17.4.07

Reflexiones de Yom HaShoa

Seré sincero. Lo intento siempre. Escribir es, en suma, una confesión personal. También, el medio por el cual el escritor –el confesor- se siente más libre.

Me confesaré. Pues.

El tiempo me empuja, contra mi voluntad. Sin yo quererlo, me arrastra por esta tragicomedia que llamamos vida dejándome rapiñar momentos –trágicos o llenos de dicha- inolvidables. Fugaces.

Pero cada 27 de Nisan –este año ha tocado el 16 de Abril- el tiempo me da un respiro en su infatigable carrera. Cada 27 de Nisan, Día de Recuerdo del Holocausto para el pueblo judío, el tiempo se para. Frena. Y me lleva a esos tenebrosos lugares en donde la humanidad se desvaneció. En donde se produjo la voladura de los límites del hombre. En donde desgarradores gritos de dolor y tantos litros de sangre y lágrimas yacieron sin miramientos, en silencio, del resto de los mortales. En donde aconteció el absoluto: el mal absoluto, y único. En donde un mar de tinieblas y niebla gris lo inundó todo. Lugares en que, después de todo lo que sabemos sobre lo que en cada uno de ellos sucedió, ni tan siquiera podemos imaginarnos la décima parte del grado de infamia de las atrocidades que perpetraron. Desde los primeros intentos de cámaras de gas, utilizando la parte de atrás del camión llena de judíos como habitáculo para asfixiarlos mediante el gas del tubo de escape, hasta los experimentos de Mengele, el Ángel de la Muerte, el cual arrojaba a bebes vivos a los crematorios para comprobar lo que sucedía o inyectaba gasolina en los corazones de sus cobayas para investigar las consecuentes reacciones físicas, pasando por la utilización del pelo para almohadas, de la ceniza humana para asfalto, horcas, fosas comunes, asfixia, torturas en las que la muerte para el torturado llegaba como una bendición…culminando en el cenit del asesinato industrial con las cámaras de gas de Auschwitz que, en su máximo apogeo, segaban la vida a miles de personas al día. Indescriptible. No se nos hizo para entender tanta barbarie.

Todo ello, todo, maquillado con una jerga burocrática impecable, y con una administración tecnócrata volcada en la tarea suprema: Eliminar el virus judío de la faz de la tierra. Pese a que la Alemania nazi necesitaba dinero y personal a raudales para luchar contra el resto del mundo en una guerra que ellos ansiaron y sacralizaron, no escatimaron ni un céntimo en sacar a millones de ciudadanos civiles –sin olvidar la represión legislativa y social a la que fueron sometidos en la antesala del exterminio-, ajenos a todo conflicto armado, sin distinción de sexo, edad o ideología, -sólo se les requería un abuelo judío según las leyes de Nuremberg de 1935- de las sociedades a las cuales conquistaron, confinarlos en guetos, dándoles constantes hálitos de esperanza –os regalamos barrios y ciudades que dejamos a vuestra administración, decían-posteriormente deportarlos a campos de concentración en donde se les extirpaba hasta el último aliento de vida y se les borraba la persona que algún día fueron, se les utilizaba de esclavos en fábricas armamentísticas creadas para tal ocasión, y , si el prisionero había conseguido aguantar todo el insufrible proceso, cuando ya no le quedaban fuerzas para cargar una sola piedra, se le enviaba a la cámara de gas. A la fumigación de los insectos. De los no humanos, como no se cansa de repetir Hitler en su neurótico Mein Kampf : el judío, ni siquiera animal.

Seis millones. Seis. Millones. Jamás el mundo había conocido algo así. Los soldados soviéticos –que ya conocían, ni más ni menos, el Gulag estaliniano- que liberaron Auschwitz no estaban preparados para lo que vieron. Capas de manteca humana de medio metro en los hornos crematorios, cadáveres apilados cual leña para chimenea, cámaras de gas a pleno rendimiento, salas de tortura, experimentos científicos con resultados inenarrables, sacos de hueso y carne, reclusos, sin alma, sin vida. Zombies…Lo fotografiaron todo. Estaban convencidos de que nadie les creería.

Por estas, digamos, reflexivas fechas –están cerca el Día de la Independencia de Israel y el Día del Recuerdo a los caídos en las Guerras- siempre examino, analizo o indago sobre algún tema en concreto referido a la Shoá: Sobre los orígenes de la tragedia, sus causas, sobre el negacionsimo, su banalización por los antisionistas –antisemitas- al referirse al pueblo palestino, la ignorancia de muchos sectores judíos al respecto, la gloriosa resistencia en Guetos como el de Varsovia capitaneada por el héroe Mordejai Anielewicz, los intentos de nuevo Holocausto por parte de Irán o Hamas, el acoso a Israel, la gran importancia de la lucha contra el olvido…

Este año, me acordé mucho durante el día de los soldados cautivos de Israel. De Guilad Shalit, Ehud Goldwasser y Eldad Reguev. De los desaparecidos como Ron Arad, Zachary Baumel, Yehuda Katz, Zvi Feldman y Guy Hever. Ellos, son los miembros del ejército gracias al cual no se ha producido otro Holocausto, otro genocidio. Ellos, que no solo luchan para defender a Israel, sino a todos los judíos del mundo. Desde una guardería en Haifa, una sinagoga en Bruselas, hasta el servidor que está sentado apacible en su ordenador escribiendo estas líneas, cada soldado israelí no solo lucha por la defensa y existencia de un país el cual vive amenazado desde el mismo día de su creación, y la primera guerra que pierda será la última, no sólo. Lucha también por la vida y dignidad de cada judío que habita por este mundo, sea ultraortodoxo, ateo, comunista, capitalista, ingeniero o pintor. Se declare antisionista o negador del Holocausto. Y ninguno de los que no conocemos el olor de la pólvora o el pánico de vigilar un puesto a plena noche, nunca alcanzaremos a comprender todo lo que les debemos. Ya que, se lo debemos todo. Todo.

Si no fuera por el coraje y la valentía de los jóvenes soldados que aseguran la existencia del Estado de Israel, ningún judío en la Diáspora podría lucir la cabeza alta, ni tener un refugio en el cual guarecerse en caso de que los bárbaros –como bien le decía el tío Eliseo a Guido- vuelvan a tener poder de acción. Ganas de sangre siempre tienen.

Pensando en las millones de almas que se esfumaron tan solo hace 62 años, y en el sufrimiento de los héroes que están prisioneros, fuera de sus hogares, mi corazón se reprime. En un puño. Me pregunto, ¿merezco el sacrifico de mis semejantes? Tan cómodo desde mi cueva, ¿soy merecedor de la sangre que se ha vertido para que tenga la facilidad de escribir estas líneas?

No es nada freudiano. Es algo inherente. Está dentro de mí. Jamás podré calibrar el sufrimiento, la injusticia y las persecuciones que me han traído hasta aquí. Desconozco como puedo ser digno de la herencia a la cual, pese a todo lo que acarrea, no renunciaré jamás. Espero que, algún día, desde donde estén, mis ancestros puedan observar con orgullo lo que hecho con la vida que me han otorgado siendo un miembro digno del pueblo que, pese al milagro de sobrevivir al exterminio, a decidido gritar al mundo al unísono que no pereceremos sin presentar batalla.

Zijronó Lebrajá para los Seis Millones de Víctimas del Holocausto, y para todos los judíos que siguen muriendo por el hecho de serlo. JAI ISRAEL.

27.3.07

Hatikvah impresionante de los supervivientes de Bergen-Belsen

Me pasan vía mail (mil gracias Mika) esta grabación que contiene el Hatikvah, himno nacional de Israel, cantado por los supervivientes del campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945.

No es necesario mentar ninguna palabra para calificar dicho acto: Es incalificable.

27.2.07

Seis neonazis juzgados en Alemania por quemar el Diario de Ana Frank

Seis neonazis están siendo juzgados en Magdeburgo (Alemania) por quemar un ejemplar de El Diario de Ana Frank, incitar al odio racial y despreciar a los fallecidos. La acusación sostiene que uno de los imputados, Lars Honrad, de 25 años, lanzó el libro a una hoguera durante la fiesta del solsticio de verano, en junio de 2006.

Negar el Holocausto e incitar al odio racial están penado en Alemania con un máximo de cinco años de prisión.

Vía El País