12.1.11

El boicot del Gobierno español II

La movilización en internet y la búsqueda de lo que ha ocurrido ha dado sus frutos. Según Libertad Digital y Periodista Digital, Exteriores ha negado que haya participado en la financiación del video llamando al boicot a los productos israelíes, publicado ayer por Palestina Media Watch y Jerusalem Post, y ha argumentado que se ha hecho un uso indebido del logotipo del Ministerio así como los de AECID y la ong ACSUR, que también han negado que hayan financiado dicho video.

Fuentes diplomáticas israelíes, por su parte, han asegurado que no es la primera vez que el dinero español se dedica a campañas ofensivas contra Israel.

Tal como apunté ayer, queda aun más claro que, el dinero de todos los españoles no se sabe en que se emplea, más bien se otorgan montos y cantidades, al parecer, sin saber a qué tipo de proyectos o campañas van a destinarse.

Si España quiere seguir aspirando a ser un mediador en la zona y trabajar por la paz, más vale que deje ya por un lado los desplantes diplomáticos a Israel -cuyo punto álgido fue la jefiya que se puso Zapatero en plena guerra de Israel contra Hezbolá- y por otro saber en qué narices se emplea el dinero de los españoles en Oriente Medio y en todas las áreas de Cooperación del Ministerio.

Los blogs que recogen el hecho son: Sobre Israel opinamos todos, Nihil Obstat, Heterodoxias...El análisis de Jorge Marirrodriga es fenomenal.

11.1.11

El boicot del Gobierno español

Esta aquí, bastante claro, en principio. Al final del video que llama al boicot de los productos israelíes, en el cual se fundamenta la noticia, podemos ver el logotipo del Ministerio de Exteriores de España, de AECID, organismo de dicho Ministerio, y de ACSUR, ong española.



Probablemente, y pese a que el Gobierno español anunció al Canal 2 israelí que estaba investigando lo ocurrido, y también pese a que quiero tener buena voluntad, no habrá sido una acción ejecutiva y directa desde el Ministerio, sino que, básicamente, las organizaciones que gestionan las ayudas, que son AECID y ACSUR se habrán encargado de dar el aprobado a la financiación de este spot que anima al boicot a Israel.

Aun así, es vergonzoso que la cadena de mando haya ignorado semejante desliz, puesto que no sólo sería el apoyo explícito del gobierno de España a una política que la Unión Europea rechaza en conjunto -entre otras cosas porque es el mayor socio comercial de Israel- sino también una acción tendenciosa e impregnada de una postura ideológica de la cual un Ministerio no debe hacer uso y más cuando está intentando pintar algo en el proceso de paz entre las dos partes.

Estaremos atentos al desarrollo de los acontecimientos, que me huele que pasarán desapercibidas las disculp,as investigaciones, reacciones y toda la parafernalia diplomática que engloba este tipo de, cuanto menos, desatinos internacionales de un gobierno supuestamente democrático y responsable.

7.1.11

El muchacho

Escrito en una de tantas noches en busca de esa dama que se llama Inspiración.

Se sentía violento y bruscamente desolado. Le punzaba en el estómago el rechazo, el adiós. Caminaba el muchacho, apenas destetado, como un hombre desgraciado al que la vida había despedazado. No quería oír hablar de puertas que quedaban por abrirse, de tantas horas analgésicas que le esperaban, del péndulo que viene y va y al cual estamos atados sin nuestra venia...Sólo quería seguir caminando, con la esperanza de que al final esa calle tenue y deshabitada, un azar del destino, o un milagro, le otorgará el consuelo.

Comenzó a llover con delicadeza, con tranquilidad, y el muchacho apenás sintió como las gotas del cielo se entremezclaban con las lágrimas que descendían por su rostro desarmado. Siguió caminando, impenitente, hasta que el asfalto sin tránsito de la madrugada le llevó al paseo marítimo. Decidió no cambiar su dirección e ir directo a la orilla. Se descalzó y sintió sus castigados pies diluirse en una fina y fresca arena. La brisa marina comenzaba a empapar su cuerpo y a erizarle la piel cuando empezó a desnudarse a medida que seguía caminando. Ninguna verguenza quedaba cubierta cuando el muchacho entró en contacto con el agua. Las pequeñas olas rugían con suavidad al romper en la orilla, y su dolor, el dolor del muchacho, el más fuerte, el que se sufre adentro, dentro, sin testigos, comenzó a mitigar.

Se zambulló con fuerza y nadó, al principio, con rabia, irritado. Continuó nadando como un atleta, hacia lo profundo. Sus pensamientos desaparecían con cada brazada que clavaba en el agua. Sólo quedaban él y el mar, él y la noche, él y las estrellas. No cesó ni un instante de nadar con fiera intensidad. No se cansaba, porque no reservaba nada para el regreso.

1.1.11

Mis películas de 2010

Soy del parecer que el año empieza en septiembre, y no por afinidades religiosas, sino porque todo empieza en dicho mes: el curso académico, la liga de fútbol, las series...Sin embargo, he decidido apuntarme a esto de hacer listas con lo más destacado de 2010, y qué mejor que escribir sobre cine en uno de los días más apacibles del año. Eso sí, no hay orden ni preferencia ni nada aparente. Ahí va un breve comentario sobre las que han sido para mí las películas de 2010:

-Toy Story 3. Porque hacerte llorar viendo dibujos animados solo lo consiguen los de Pixar. Porque retrotaerte a la infancia esa que te arrancaron y que nunca quisiste dejar solo lo consiguen los de Pixar. Porque es un monumento a la amistad, a la niñez y al paso a la madurez incomparable.

-Inception. Porque es de agradecer que un director considere al espectador inteligente. Porque es de elogiar que se pueda combinar entretenimiento y calidad. Porque es dificil gastarte mucha pasta en una película y que te salga tan cojonuda. Porque sales de la sala sin distinguir si estabas soñando o era la puta realidad.

-Kick Ass. Porque esta frase lo merece todo: " Todo el mundo quiere ser Paris Hilton pero nadie quiere ser Spiderman". Porque uno se divierte tanto durante un par de horas. Porque la historia, en ocasiones, podría ser muy real.

-Invictus. Porque es una historia ejemplar para los tiempos que corren. Porque puedes contar una historia real utilizando cánones de cine clásico. Porque me encantan Clint Eastwood, Morgan Freeman y...sí, Matt Damon. Porque la haka de los neozelandeses fue un gran descubirmiento para ignorantes del rugby como yo.

-La Red Social. Porque está muy bien hecha y realizada. Porque es una radiografía del éxito en nuestros días excepcional. Porque también me gustan Jesse Eisenberg, David Fincher, Aaron Sorkin y Trent Reznor. Por todo lo demás que apunté en su día.

-Brothers. No sólo por Natalie Portman y Bad de U2. También porque es intimista y dramática. Sin querer ser la película del año conmueve y adquiere un realismo desolador.

-Los Mercenarios. Porque ver a Arnold, Silvester y Bruce en la misma escena haciendo chascarrillos y bromas sobre su pasado, no tiene precio para un fan de la década de los 80 como yo. Porque en estas pelis al malo se le da pal pelo. Porque Sly, al que tantos odian, mantiene tipo y dignidad. Porque ¡vivan los 80! y punto.

-El Concierto. Por lo que ya dije hace poco. Que, valga la redundancia, no es poco.

-Balada triste de trompeta. Porque pese a ser una película española, ambientada en la Guerra Civil y el Franquismo, sabe deshacerse de prejuicios ideológicos y rebela una metáfora bastante acertada de esta gran piel de toro que habitamos llamada España. Porque es la única película española buena de este año, y eso que este año lo intenté, tragándome truños como Las viudas de los jueves. Porque Alex de la Iglesia siempre me ha parecido un buen director.

Es cierto, ya se han hecho cientos de listas como esta y en todas salen las mismas, pero es que el año no ha dado para más. Me dejo fuera algunas que todavía no he visto, como El Discurso del Rey, que, presumo, estaría en esta lista. Seguro que, también, me dejo alguna vista atrás, pero sino está aquí, es que no ha sido lo suficientemente relevante para ponerla. Me habría gustado incluir algunas que sí vi este año 2010 pero que al no pertenecer al mismo, pues como que rompe uno la regla del top cine 2010.

Aunque, lo realmente interesante sería desbarrar sobre las películas que no me han gustado este año, pero eso no podría hacerlo un 1 de enero: Todo está demasiado tranquilo.

19.12.10

Un Concierto contra el olvido

Practicamente, desde que tengo uso de razón, y debido a que en mi casa tuvieron el jodido empeño de tener siempre presente de donde venimos y hacia donde vamos, me han sido familiares los términos Holocausto, Shoá, Auschwitz, nazis...etc Huelga decir que, debido a ello, soy un luchador impenitente contra el olvido y me he empeñado, desde que soy adolescente, en enseñar a las presentes y futuras generaciones todo lo que aconteció anteayer en términos históricos, entre otras cosas, para que no vuelva a ocurrir.

Por ello mismo, igual que siento "satisfacción" porque en la conciencia general el término Auschwitz es conocido con todas sus implicaciones, siento, por otro lado, no ya asombro, sino estupefacción al comprobar que nadie -excepto los pocos que tenemos en nuestra genética eso de que el mal existe y algo habrá que hacer contra ello- sabe lo que fue el Gulag. Parafraseando un pasaje desolador del libro Koba el temible de Martin Amis:

"...Todo el mundo ha oído hablar de Auschwitz y Belsen. Nadie sabe nada de Vorkutá ni de Solovetski...Todo el mundo ha oído hablar de Himmler y Eichmann. Nadie sabe nada de Yeyov ni de Dzeryinski..."


Así de sencillo, así de terrorífico. El subtítulo del citado libro reza: La risa y los 20 millones. La risa de todos esos intelectuales occidentales que fueron cómplices, que no oyeron cómo esas millones de vidas perecieron en el helado silencio de Siberia -sin contar las que perecieron en los sótanos de la Stassi de Berlín oriental, o en la desolada Rumania del matrimonio Ceaucescu, por ejemplo. Todo vale cuando la ideología se adueña de tu cerebro, o en la mayoría de los casos, te ayuda a pagar la hipoteca y algún que otro lujo en el pérfido sistema capitalista, claro.

No sólo gracias a libros como el de Amis recientemente, o el Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn que está en las estanterias desde hace medio siglo, sino también gracias al cine, hemos ido descubriendo, los que hemos querido abrir los ojos, todo lo que había detrás del telón de acero. La vida de los otros, Good bye, Lenin! o Katyn, han sido obras maestras del cine europeo que han sabido purgar los pecados de un contienente que ha tenido la mala costumbre de mirar hacia otro lado. Y, El Concierto, que es la que me ha dejado sin aliento este fin de semana, -y es a la que quiero hacer una mención especial- es la que más ahonda en la conciencia y en el corazón entre todas ellas. Con Tchaikovsky de por medio, no hay duda, la pedagogía fluye mejor.

Radu Mihaileanu, el director, que ha hecho entre otras El tren de la vida o Vete y Vive, nunca me ha convencido. Y el haber tenido prejuicios sobre él ha servido para que se desbordaran todas las expectativas. El Concierto, pues, cuenta la historia del director de orquesta Andrei Filipov, degradado a limpiador por el régimen soviético de la era Breznev por haberse negado a expulsar de la célebre Bolshoi a músicos judíos. Le rompieron la batuta en mitad del Concierto para Violín de Tchaikovsky, el cual no pudo terminar siendo humillado ante una audiencia plagada de críticos, periodistas y demás personas con repercusión e influencia. Por casualidad, limpiando en el despacho del actual director del Bolshoi, descubre un fax del Teatro Chatelet de París en el cual invitan a la orquesta rusa a dar un concierto. A partir de aquí, Filipov decide reunir una orquesta y, a espaldas del auténtico jefe de la Bolshoi, poder acabar el concierto que le interrumpieron 30 años antes.

La historia es contada con una ternura que rebosa en cada fotograma de la película y con un sentido del humor lúcido, creando situaciones estrafalarias y cómicas que atrapan al espectador desde el primer momento. El reclutamiento de músicos para la orquesta y todo el lío que montan para ir a París y durante su estancia allí recuerda mucho a El tren de la vida, al cine cómico francés, al difunto Luis de Funes y sobre todo a un clásico de nuestros días: Full Monty. La ambientación en Moscú se pasa un poco de rosca, pero la fotografía y el montaje siguen siendo impecables. Filipov, el protagonista, es ese héroe caído en desgracia al que a todos nos resulta simpático -como él hubo tantos en la URSS que fueron relegados al olvido, como también lo fueron los que tuvieron peor fortuna y acabaron en la fosa congelada del algún Gulag. Decidió plantar cara a un régimen opresor y poderosísimo y fue humillado y mancillado, y ahora, durante la duración del metraje deseamos que se culmine su revancha, sin saber todo lo que rodea a esta. No sólo le cogemos cariño a Filipov, también a toda su cutre pandilla de músicos rusos que han sido reclutados de los confines más inhóspitos de Moscú.


Pero por encima de todo, la película es un canto -un concierto, nunca mejor dicho- a la lucha del ser humano contra la tiranía, una denuncia feroz contra el totalitarismo comunista -sí, co mu nis ta, alto y claro- que tantos quisieron ignorar, un poema en pos de la Libertad y de todo lo maravilloso que podemos alcanzar como humanos. Un homenaje a todas esas personas asesinadas y defenestradas bajo la bota soviética y que aun hoy permanecen en la ignominia del anonimato. Una voz delicada y a la vez poderosa, en favor de todos aquellos que se jugaron el pellejo por los que han sido considerados peligrosos por los tiranos. La revancha no es un fusilamiento, o la profanación de tumbas de los jerifaltes soviéticos que murieron apaciblemente en la cama. No. Es terminar una obra inacabada. Una obra que consideraron subversiva y enemiga de un régimen que muchos quisieron ver, desde sus apacibles casas al otro lado del muro, un paraíso.

El final es apoteósico, inmenso. Melanie Laurent -que hemos podido verla como protagonista en Malditos Bastardos- nos regala una interpretación sobrecogedora. Un desenlace inmejorable que, sin que te des cuenta, te deja la cara empapada en lágrimas. Es lo que tiene la belleza, cuando es unviersal, es pura democracia: nos hace a todos igual de llorones y nos deja
estupefactos tanto en la sala de cine como en el salón de casa.



Es, cuanto menos, un alivio, que el viejo continente esté revisando sus verguenzas. Sin embargo, mientras continúe el silencio cómplice ante el palmarés de millones de muertos que dejaron los de la hoz y el martillo por pensar diferente, por quejarse o incluso por defender la integridad de una orquesta, todos seremos responsables para con todas esas personas anónimas, sean judíos, católicos, ateos, músicos, escritores y en la mayoría de los casos, simplemente, personas que no se plegaron ante lo que consideraban que estaba mal.

El Concierto es un hermoso homenaje a todos ellos. Sin excepción.

1.12.10

Viena, una venganza en frío

Acabo de regresar del Seminario Diplomático Regional que organizó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en Viena para jóvenes líderes judíos. El cartel de los conferenciantes fue impresionante, y desde el Embajador israelí en Austria, hasta la diplomática dominicana Michelle Cohen pasando por Ohav Abydan analista de redes del Ministerio, nos brindaron nuevas perspectivas y herramientas para nuestra labor: luchar contra la desinformación e intoxicación que pesa sobre Israel en todo el mundo. Pero esta burbuja de trabajo diplomático no nos pudo arrancar la sensación que transmite la estancia en la antigua capital del Imperio Austro-húngaro.

Viena es lujosa, colosal. A diferencia de Praga, que sigue siendo mi segunda ciudad favorita-Si te olvidare Oh Jerusalem...-, en Viena se han edificado edificios del siglo XXI en perfecta combinación con las construcciones antiguas. El frío es seco y junto con las calles del centro de la ciudad, con el mercado navideño a los pies del impresionante Ayuntamiendo, o con el andar zigzageante de la judería, envuelve, seduce. Conquista.

Estuvimos para los servicios religiosos del Shabbat, en la única sinagoga que los nazis dejaron en pie durante la ocupación, la cual se construyó 1895. Su decoración es demasiado barroca para mi gusto de raices sefardíes, pero asombra e impone. Una de las entradas al barrio judío es una pequeña escalera coronada con una placa recordando a Theorodor Herzl y los días en los que, en Viena, escribió Der Judenstaat.



El último día estuve paseando por Stephenplatz con su imponente catedrla gótica, y visité la Casa de Mozart, que está inteligentemente convertida en museo y en donde lo más atractivo resulta ser los líos del alcoba que tenía y las teorías incipientes sobre las causas de haber muerto más pobre que una rata.

Las cuatro horas que tuvo de retraso mi avión de vuelta fueron un pequeño precio que pagué por haber visto y sentido Viena bajo la nieve.

En Viena, ir a rezar a una sinagoga , observar en silencio y bajo un cielo plomizo el monumento a las víctimas del Holocausto que se levanta en el centro del barrio judío, hablar de cómo ayudar al Estado de Israel y combatir a sus enémigos en un hotel a 20 metros de donde los nazis establecieron una de tantas sedes para administrar su terror, ha sido algo único. Una venganza que se sirve fría y que jamás servirá para restituir el incalculable daño que hicieron Hitler y sus acólitos con el beneplácito de la mayor parte del planeta, pero al fin y al cabo, como nos recordaron en Escape de Sobibor: Nuestra mejor venganza es sobrevivir.

9.11.10

Sergio Brivta, un ciudadano

Sergio Brivta, levantador de pesas. Esta podría ser la presentación de este deportista israelí. Al fin y al cabo, nuestro trabajo es lo que nos define. Pero, si analizamos bien la proeza y los varios empleos que ha ostentado Brivta durante unos escasos tres minutos sin cobrar por ello, deducimos que no sólo es un deportista de élite -una élite que debe ser entrecomillada, porque, pese a haber ganado las Series Mundiales de Levantamiento de Pesas, ni siquiera hay una referencia suya en esa biblioteca universal que es Google- sino que también ha sido un héroe, un diplomático muy eficiente, un orgulloso israelí y un fantástico promotor turístico.

Expliquémoslo, pues.

En el video que está un poco más abajo, a parte de ver una entrega de premios propia en lo estético de los países del bloque del Este durante la Guerra Fría -en fin, eso es un asunto interno de los polacos-, observamos, con un gesto simple pero asombroso, el claro y cristalino resumen de la situación geopolítica en Oriente Medio que lleva trayendo de los pelos al mundo entero desde hace más de medio siglo. Brivta, que se ha alzado con la medalla de oro, ofrece la mano en saludo al segundo en el podio, un ciudadano de Irán y, este último, la rechaza. Acto seguido suena el Hatikva y al israelí -que sube al podio ataviado con una bandera de Israel y una camiseta en la que se lee el nombre de su país- luce un orgullo emotivo sazonado con alguna que otra lágrima. Su mirada llega a conmover. Es normal, se ha jugado la vida por su país durante al menos tres años, y sigue alerta para defender su precioso regimen de libertades. El video acaba.

Y ya. No necesitamos más. Mientras que el iraní, por miedo a represalias o por odio, lleva la demencial política de su país hasta un gimnasio perdido de Polonia, el ciudadano israelí, olvida -ni siquiera creo que llegara a pensarlo- que el jefe del gobierno de Irán quiere borrarle del mapa, olvida que Irán financia a aquellos que antes volaban en pedazos en autobuses y cafeterías y ahora -gracias a la valla de seguridad- lanzan misiles desde Gaza, olvida que en Irán se han hecho conferencias de negación del Holocausto y se ha promovido la mofa a dicha barbarie con viñetas y sátiras televisivas. Olvida lo que le separa de ese hombre, ese igual que tiene a su lado.

Y lo hace porque la voluntad de Israel es vivir, no morir. Lo hace porque la voluntad de Israel es la paz, aunque le obliguen a hacer la guerra. Lo hace porque en Israel hay ciudadanos y no súbditos como en Irán. Lo hace, en suma, porque el ha ido a una competición deportiva no a un campo de batalla.

No hace falta que recurra a ninguna cita de Golda Meir para acabar, en el gesto de Brivta están implícitos todos los mensajes que la legendaria líder sionista quiso transmitir.


1.11.10

La Red Social: El éxito en nuestros días

La Red Social, ajenos a lo que pudo ocurrir realmente en la cocción de Facebook, es una película que narra, como leemos en los carteles publicitarios de medio mundo, una historia de nuestros días. Tremendamente bien contada y planteada. No podíamos exigir menos, detrás de las cámaras está David Fincher, el libreto lo escribe Aaron Sorkin y el encargado de la música es Trent Reznor. Y lo que resulta realmente interesante, a mi juicio, es el elenco de preguntas que plantea: ¿Qué es el éxito actualmente? ¿Juega la moral algún papel en la iniciativa emprendedora? ¿Es la búsqueda del éxito lo que nos hace levantarnos de la cama día tras día?

Reitero, de nuevo, que no me ocupa, ahora, saber si la historia es completamente ceñida a los hechos o no. No quiero investigar si Mark Zuckerberg se valió de jugarretas y deslealtades para crear Facebook, lo que en este momento me importa es diseccionar lo que dicho film ofrece fuera de lo anterior.

Y es que, alejado de los cánones a los que nos suele acostumbrar la pantalla, para Zuckerberg el éxito no es ostentar una cuenta bancaria de muchos ceros mediante la exposición pública y social de coches, mansiones, ropa y demás lujos. Zuckerberg, simplemente, quiere dejar de ser un don nadie al que miran por encima del hombro los miembros de los elitistas clubes de Harvard. Le importa un bledo su aspecto o cualquier formalidad de cara al público, ni siquiera su atención se centra al cien por cien en las banalidades que se debaten en los procesos judiciales millonarios que tiene que soportar, él ha cambiado el mundo, está –se cree- por encima de cualquier otro mortal. Pese a la repulsión que podemos llegar a sentir por el personaje durante el largometraje, es fascinante cómo se perfila su percepción del mundo, su aislamiento, de todo lo que le rodea: tan alejado está de lo que tiene alrededor que igual luce chanclas en un día de nieve o es quizás la única persona que presta atención a la arquitectura de una discoteca. Guste o no, cada uno tiene su propia concepción del éxito y de la realización personal. Y sí, en su pirámide personalizada de Maslow, Zuckerberg, ha llegado a la cúspide.

Por todo lo anterior, es pintado como un asshole, friki, prepotente y tremendamente presa de sus complejos. Ciertamente, el suceso disparador de Zuckerberg -el hecho que repercute en el individuo de tal forma que lo convierte en creador, puede ser una película, una pelea familiar o un mal rato en un avión, cualquier cosa- es el rencor hacia una chica que acaba de plantarle por la misma razón antes esgrimida: su obsesión por no ser un expediente académico más en la prestigiosa Universidad afincada en Boston. A partir de aquí su genio se desborda y es capaz de hackear toda la red de Harvard, robar o moldear una idea, según se mire, sobre todo desde el prisma de los gemelos Winklevoss –íconos del éxito y de la exclusividad que tenemos, de entrada, en nuestro subconsciente- o por parte del ex mejor amigo de Zuckerberg -y futuro Spiderman- Eduardo Saverin, y cambiar el mundo con ella. Porque, al fin y al cabo, sólo hace falta una jodida buena idea para hacerlo. Como bien nos mostró Christopher Nolan en su descomunal Inception, el parásito más corrosivo y eficiente que existe es una idea.

Pese a la molestia de aquellos que conciban, al salir de la sala, a Zuckerberg como un cretino, ladrón de ideas y traidor, después de haber sentido durante la película el deseo irresistible de hacerle bullying, lo cierto es que el billonario más jóven del mundo que protagoniza el film es un genio acomplejado que, gracias a ello -y no pese a ello-, y sin tener un palmarés de masters, prácticas y premios o sin lucir un aspecto atractivo ni poseer estilo en la vestimenta o don de gentes, ha llegado a la cima del mundo.

31.10.10

Ganas de convivir

Lo reconozco. Soy un escéptico en lo que se refiere a eventos de este tipo, los cuales son necesarios para demostrar que la convivencia es posible, pero que suelen estar empapados de buenas intenciones con fecha de caducidad y sirven para justificar el sueldo de algún cargo político. Por ello mismo, reconozco también, que mis expectativas no apuntaban muy alto cuando me dirigía a Sevilla a un Diálogo Interreligioso que iba a reunir a 44 jóvenes musulmanes, judíos y cristianos de toda Europa. Pero la realidad se dio de bruces con mi derrotismo.

Dicho diálogo duró dos días y medio y estuvo patrocinado por el World Jewish Congress y por la Fundación Tres Culturas. El transcurso del evento, así como la organización resultaron impecables. Las sesiones tenían lugar en la sede de la Fundación la cual está edificada con una exquisita arquitectura mozárabe -fue el pabellón de Marruecos en la Exposición Universal de 1992- y el nivel de los conferenciantes en dichas sesiones fue sobresaliente. Desde Esther Bendahan, escritora y directora de Cultura de Casa Sefarad, hasta Fiyaz Mughal nombrado Sir por la reina de Inglaterra y pionero de los microcréditos en Paquistán, pasando por Antonio Nuñez Martín, director del IESE Bussines School, todos nos brindaron una cosmovisión de cómo hay que entender la convivencia y los peligros que la acechan. Esther Bendahan apuntó que la violencia hay que dejarla a un lado si se quiere convivir y que hay que excluir a los que la predican y viven de ella, y Farid el Asri, filólogo, historiador y profesor universitario en Bruselas nos ilustró la manera en la que la imagen y su utilización tendenciosa puede crear un perjuicio o un tópico –algo a lo que los judíos estamos demasiado acostumbrados.

Pero lo más interesante, fueron los grupos de trabajo que formamos entre los participantes para la creación de proyectos interreligiosos. Los que somos twitteros –usuarios de la dinámica y popular red social Twitter- estuvimos de enhorabuena cuando Michael Amselem, emprendedor francés y judío, propuso el hashtag #iFaith –nombre con el que se designa a una etiqueta en Twitter que hace más cómodo y sencillo el buscar o seleccionar un tema en dicha red- como lanzamiento de una campaña en la red que generara influencia sobre las ideas de diálogo y cooperación entre las tres religiones monoteístas. Las propuestas, durante el evento, brotaron incesantemente. Personalmente, mi propuesta fue la creación de seminarios y encuentros entre adolescentes de las tres religiones en un contexto lúdico.

Como broche de oro al primer día, nos brindaron una visita guiada a los lugares más significativos para las tres religiones en Sevilla: La torre del Oro, La Plaza de España, La Judería y la Catedral. La judería, especialmente, transmitía un encanto desolador. Sus calles serpenteantes y envolventes y el aroma de la tarde otoñal en el casco antiguo sevillano propiciaban que los 44 jóvenes que transitábamos por ellas nos sintiéramos como siglos atrás se cuenta que se sintieron nuestros antepasados: habitantes de una misma plaza, vecinos en la cotidianidad, personas con valores comunes que sus grandes libros les otorgaron: amor al prójimo, caridad y respeto.

Aquellos que aún creemos en la raza humana, y en algo que se llama Libertad, solemos estar –o al menos presumir de ello- libres de prejuicios hacia el que tenemos en frente o al que viene de fuera. No creemos en la responsabilidad colectiva ni en ningún silogismo racista o xenófobo para juzgar a alguien por su creencia, color de su piel, ideología, sexo o procedencia. Pero no es suficiente con creer en ello. No es suficiente con colgarse un cartel o adjuntar en el DNI un enunciado que diga soy tolerante. La tolerancia se practica y se experimenta. Para ello, pocos escenarios son comparables a sentarse en una misma mesa a almorzar con musulmanes, judíos y cristianos de medio mundo y conversar sobre trabajo, cine, viajes o el postre. Nada derriba mitos y clichés como compartir trabajo y vivencias cotidianas con el otro. Lo mejor para percatarse de que no todo musulmán es un fanático dispuesto a inmolarse ni que todo judío es un avaro conspirador, es compartir lo que tenemos en común: ganas de vivir, de convivir.

Aquí dos entrevistas televisivas sobre el encuentro en las en las que intervengo:

Canal Sur (videos del 19 de octubre, Diálogo Interreligioso en Sevilla)

ElMundo.es de Andalucía


17.10.10

Hambre y pobreza

Este verano leí tres libros del escritor norteamericano de novela negra Harlan Coben -en una entrevista que concedió hace un par de años a La Vanguardia, afirmaba que el escribía para sus lectores, no para el mismo, como hacen muchos. No pasarán a mi historia personal como grandes obras, pero, amén de entretenerme mucho -leí los tres en una semana-, desprendían, en alguna que otra narración, destellos de genialidad, que por su sencillez y vehemencia, sí perdurarán, al menos, en esa loca obsesión mía de analizar todo lo que me rodea.

Pocos días atrás, decidí lanzarme con otra de sus novelas, El Bosque, y descubrí otro de esas fulguraciones de genialidad de las que hablaba que me gustaría compartir con los que aún se pasan por este rinconcito digital mío:

Vives con ese bienestar absurdo y te pierdes. Te preocupas por tonterías como la esperitualidad y la salud interior, la satisfacción y las relaciones. No tienes ni idea de la suerte que tienes. No tienes ni idea de lo que es pasar hambre, quedarte en los huesos, mirar impotente cómo alguien que amas, alguien joven y teóricamente sano muere lentamente, y una parte de ti, una parte de ti horriblemente instintiva, casi se alegra porque ahora tendrá media rebanada de pan más para comer.

Sí, los occidentales andamos quejándonos todo el santo día. Los que nacimos sin tan ni siquiera suponer que era escasez, jamás calculamos o nos hacemos una idea de la suerte que tenemos. Hay muchos más, uno de cada seis en el planeta, que también necesitan esa suerte.

Desgraciadamente la mipoía de muchos líderes que sólo se ocupan en justificar sus sueldos obvia que la cifra de pobreza ha bajado como la espuma -gracias a una cosa llamada Democracia- en los últimos cincuenta años y que para seguir mejorando no hay unicamente que enviar ONG's, sino que hay que promover la caída de los regímenes totalitarios y salvajes que copan las multimillonarias ayudas internacionales y oprimen a sus pueblos.



En un capítulo de El Ala Oeste de la Casa Blanca -qué grande es Aaron Sorkin- un candidato a presidente en un debate electoral propone que para erradicar la pobreza no hay que dar el pez, sino la caña. Y también quitar de en medio al que no deja pescar.

9.10.10

El concepto de ángeles

Uno de los clichés antisemitas clásicos es ese por el cual se intenta concebir a la totalidad del pueblo judío -siempre aplicando la responsabilidad colectiva- como una especie de ángeles, santitos o personas rebosantes de bondad y caridad. Todos, se supone, deben de ser buenos y ejemplares, y si alguno se sale del papel...pues vía libre para el prejuicio y la descalificación.

Esta semana hemos tenido dos ejemplos paradigmáticos del concepto de ángeles que han dado, como es costumbre cuando Israel está de por medio, la vuelta al mundo. En primer lugar el video de un chaval del ejército israelí danzando alrededor de una prisionera palestina. Después, la embestida o escapada, según se mire, de un israelí, ante la lluvia de piedras que recibía su coche en el cual también estaba su hijo. Si ambos no hubieran tenido lugar en Oriente Próximo poco o nada se hubiera sabido en los medios, como poco o nada se sabe cuando civiles mueren en Pakistán o Yemen, por ejemplo. Sólo una mención rápida y fugaz es suficiente cuando las víctimas no son palestinas, no es nada nuevo.

Pero la gamberrada irresponsable y de mal gusto de un jóven militar, o el intento de evitar el linchamiento por un padre y proteger la vida de su hijo -los palestinos no están tan puestos en eso de proteger a sus descendientes-, adquieren una atención mundial excesiva no solamente porque los protagonistas son judíos, sino porque también es una forma de que los ciudadanos occidentales no tengan que mirarse al espejo. No quiero ni pensar lo que un padre español, con toda la razón de su lado, hubiera hecho si unos cuantos chavales le apedrean el coche y le impiden el paso amenzándo su vida y la de su hijo, ni tampoco quiero ni mentar ni enlazar los videos en YouTube que hay de las gamberradas que hacen los legionarios y militares españoles.


Hace poco comentaba con una amigo que el conflicto de Oriente Medio, ha llevado a la racionalización del Antisemitismo. Todos los topicazos antisemitas encuentran un pretexto razonable (Cosnpiración judía mundial=lobby judío estadounidense, judíos asesinos de niños=israelíes asesinos de niños palestinos, judíos ladrones y avariciosos=israelíes robando tierra a los palestinos...) y los dos ejemplos de esta semana, no escapan a dicha afirmación tan acertada.

28.7.10

Algunas fotos del Seminario Diplomático en Israel...II




A 800 metros de la Franja de Gaza




Refugio en Sderot en una para de bus. Uno de tantos.



Planta de energía solar en pleno desierto del Neguev



La valla de seguridad. Antes de ella: atentados suicidas semanales. Después de ella: cero atentados suicidas



En los Altos del Golán, junto a uno de los famosos eucaliptos que Eli Cohen mandó plantar a los sirios.



Las cifras no mienten

27.7.10

Algunas fotos del Seminario Diplomático en Israel...



A menos de un kilómetro de Gaza, en un concierto por la Liberación de Gilad Shalit



Con Nathan Sharansky en la Agencia Judía




Con el presidente del Estado de Israel, Simon Peres



Museo del horror en Sderot: los incontables misiles lanzados durante 8 años.



Al fondo, Líbano.



Dando un speech en el Ministerio de Exteriores

6.7.10

En ISRAEL...

En estos momentos, estoy en un cibercaf'e algo polvoriento y poco concurrido de Jerusalem, en uno de esos rincones en donde jovenes turistas comprueban sus emails, sus notificaciones en Facebook, twitean algo sobre su viaje y miran algun tour economico. El motivo de mi viaje no es un viaje con mochila a la espalda, que tan placentero es dicha modalidad en Israel.

Estoy con motivo del Seminario Diplomatico para Jovenes Lideres Judios de todo el Mundo que organiza el Ministerio de Exteriores del Estado de Israel. El programa y el itinerario se salen de cualquier expectativa. La organizacion y el nivel tanto de los que imparten conferencias como de los participantes es impresionante. Somos unos 35 jovenes de todo el mundo que trabajamos por y para la Conspiracion Sionista Mundial. Y nos gusta.

Hoy estuvimos en la Agencia Judia y hablamos con el celebre Nathan Sharanski, y manana nos reunimos con el Presidente del Estado de Israel: Shimon Peres.

Estoy realmente cansado y voy a regresar al hotel cuando termine mi visita de cortesia por la red. Intentare postear lo mas rapido posible sobre el desarrollo del encuentro.

Shalom