1.3.11

El logo de Sión...¡Qué obsesión!

Cuando empecé a escribir en este blog, mi trinchera digital personal e intransferible, era otra persona. El adolescente de quince años lo voy a llevar siempre dentro y fuera, vale -lo mío no tiene nada que ver con el síndrome de Nuncajamás, ojo, más bien es algo relacionado con la nostalgia del protagonista de Palacios de Invierno, novelón breve e intenso de Gabriel Albiac - pero digamos que estaba más obsesionado y respondía de una forma más aprensiva a temas que me encendían, y encienden, las venas, como el Antisemitismo. Ahí está la hemeroteca del blog para comprobarlo. Con el mismo empeño con que el agente HGW XX/7 en La Vida de los Otros veía enemigos del socialismo, servidor veía Antisemitismo en demasiados sitios. Quizás porque empecé el blog en una época en que la lucha contra el Antisemitismo no estaba tan extendida en la red, o quizás debido a las ganas, a la fuerza del principiante o a la determinación del iluminado, creía estar en una cruzada. No importa, la edad y la experiencia aportan sensatez, una bajada de temperatura en el análisis, y una escritura más sosegada. Las etapas hay que ganarlas, no quemarlas y aprendí mucho en aquellos días, como aprendo hoy.

Pero lo que actualmente me llama la atención es el grado de obsesión de otros -otros que están en el bando contrario- por encontrar a los Sabios de Sión en los ámbitos y lugares más recónditos, incluyendo el logo para las Olimpiadas de Londres de 2012.




27.2.11

Parlamento: renovarse o pudrirse

Ayer estuve leyendo un artículo de Manuel Aragón –ni idea de sus credenciales, tampoco he investigado- en la Revista de Derecho Catalán sobre parlamentarismo. Son varios aspectos los que se tratan en este breve ensayo sobre el parlamentarismo actual, el que se practica en España, y además, ciertamente, son objeto de necesario debate para la regeneración y constante investigación doctrinal de nuestra democracia.

El autor afirma, en referencia a la división de poderes, clásicamente establecida por Montesquieu y el abad de Sieyes, que no existe estrictamente en la democracia representativa-parlamentaria. Debido a la difícil conceptualización de las leyes (ley orgánica, ley ordinaria, decreto-ley…) y a la multiplicidad institucional, los poderes se difuminan en muchas ocasiones, sobre todo en la estructura de las Comunidades Autónomas, pero siguen estableciendo contrapesos entre los poderes. Aragón es, pues, benevolente con el sistema. La división de poderes montesquiesana es posible, y negarlo solo trae una mixtura de poderes que es peligrosa para la democracia. El ejemplo paradigmático es la politización constante que existe en el Poder Judicial. “Montesquieu ha muerto” declaró Alfonso Guerra, cuando a mediados de los ochenta, la LOPJ dinamitaba el sistema de elección de jueces que garantizaría esa división, y que la Constitución aconsejaba a establecer.

No es cuestión de denigrar al sistema de división de poderes establecido, al menos en la práctica. El ejemplo de los órganos de la UE, que han prescindido también de la división de poderes clásica, demuestra eficacia en la regulación comunitaria, pero los cargos ejecutivos, la Comisión, no son elegidos democráticamente. Sí, el Parlamento Europeo, pero es una cámara con muy poco poder, a veces una imagen, una pantalla, llegando a ser irrisoria en el verdadero poder de la Unión. Ahora aprueba los Presupuestos, pero hasta hace nada en términos históricos sólo era una Cámara representativa. Y ahí está el problema de no respetar la división de poderes, se pueden ir minando los fundamentos de la democracia poco a poco y desde una perspectiva loable –una Europa unida- y acabar estableciendo lo que en Futurama nos recordaba Matt Groening: Burocracia Central



21.2.11

Reagan, visionario

Ronald Reagan fue, para entendernos, el George W. Bush de los ochenta en términos mediáticos. Si es cierto que los errores del primero son nimiedades comparados con los del segundo, pero para los de siempre, los que suelen ser los abajofirmantes, los que son antiamericanos patológicos, cualquier Mr President será un genocida, retrasado mental, pistolero y fanático religioso. La cuestión es que, Reagan, el actor que le ganó el pulso a los de la hoz y el martillo -a la dictadura que dejó unos 30 millones de muertos, gulag mediante- también metió en cintura a un Gadafi que operó el atentado de Lockerbie, entre otros. Como decían en La Hora Chanante, una vez que te tiran el misil, te vas planteando un poco las cosillas.



14.2.11

Egipto, la pescadilla que cocinó Occidente

Es tanto lo que se ha escrito sobre Egipto y la plaza de Tahrir que, o bien se convierte en obligación aportar mi grano de kb, o, por el contrario, es completamente fútil. Aún así, me lanzaré y estas líneas formarán parte del intermiable vertedero de palabras vertidas, valga la redundancia, sobre el tema en cuestión. Intentaré ser breve y no ponerme a citar una ristra de referencias de analistas y corresponsales. Tampoco voy a soslayar nada de Israel.

Sí, se ha opinado y escrito de todo sobre la caída de Mubarak. El cóctel de palabras que resuena en los medios y en los debates suele ser el siguiente:

Hermanos Musulmanes /Corrupción/ Faraón/ Democracia para el mundo árabe/ Como en Irán en 1979/ La Caía del Muro de Berlín en Oriente Medio/ Israel tiene miedo/ Libertad/ Suleiman/ Ejército/ Tahrir/El Baradei...y un largo etc


6.2.11

De Sostres a Vigalondo: el reflejo de una sociedad

El debate sobre los límites de la Libertad de Expresión en una sociedad que goza de dicho derecho democrático, resulta, cuanto menos, apasionante. La retahíla de artículos jurídicos, teorías filosóficas y políticas, argumentos morales, hechos históricos y demás bibliografía intelectualoide es, ciertamente muy necesaria para solidificar cualquier postura respecto a los límites de la libertad que nos ocupa. Y más de uno agradece ese retornar a la biblioteca, aunque sea la digital y tantas veces inexacta que crearon Jimmy Wales y Larry Sanger.

Twitter y Facebook, que son los atriles desde los cuales la sociedad civil irradia una voz y un protagonismo que no ha tenido en toda la historia de la humanidad y que trae de los pelos al establishtment político e informativo, en los últimos meses, y sobre todo esta última semana, se han dedicado de dar de hostias a varias figuras mediáticas. Y, en estos guantazos digitales a Sostres hace un tiempo y a Vigalondo hoy, hemos visto reflejadas las preferencias morales, a fuer de políticas, de esa sociedad civil internauta española que tanta fuerza está adquiriendo.




31.1.11

Pero qué cabrona que es la verdad, Javier

Cuando España entera estaba dominada por Crónicas Marcianas y Gran Hermano -¿toda? ¡NO! un pequeño reducto en lo más abajo de Andalucía resistía entonces y siempre al invasor- he de confesarlo, me atraparon muchos prejuicios. Me dolía que mis coetáneos fueran zombies, no como los de The Walking Dead, sino trozos de carne abstraidos por un aparato que parecía la caja de Edward Nigma en la muy olvidable Batman Forever. Puede que fuera altruismo, no lo sé. Al fin y al cabo, estaba violando una de las máximas que se ha grabado a fuego en mi subconsciente sociopolítico: Que cada uno decida emplear su tiempo en lo que le haga feliz sin molestar a los demás. Punto. Y todos los que me rodeaban lo estaban -felices- pero yo no.

24.1.11

Palestine papers, análisis e informes

Ayer la cadena qatarí de noticias Al Jazeera publicó varios documentos importantes, -también en poder del británico The Guardian- de un total de 1600, que posee sobre las negociaciones entre israelíes y palestinos. Dichos papeles contienen información comprometida, sobre todo para los negociadores palestinos, debido a una supuesta cesión excesiva en las conversaciones de paz, respecto al status y soberanía de Jerusalem y el número de refugiados que tendrían derecho de retorno, sobre todo. A continuación os dejo algunos análisis interesantes sobre el tema que han ido apareciendo en la red:

-Tres puntos sobre los Palestine Papers, Alan A. Harry´s Place El autor concluye que la filtración de los documentos puede obedecer a una estrategia de Al Jazeera, que está aliada con los Hermanos Musulmanes, para favorecer a Hamas y debilitar a los líderes de Al Fatah.

-Explicar como los Palestine Papers son un invento que nos dice la verdad, Barry Rubin El director del Global Research in International Affairs (GLORIA) y del Center and editor of the Middle East Review of International Affairs (MERIA) expone razones que sitúan a los Palestine Papers como documentos con poca fiabilidad y veracidad.

-La cúpula de la OLP arremete contra las "mentiras" del "Wikileaks palestino", Sal Emergui. El corresponsal del mundo en la zona cuenta en su crónica el enfado de los líderes palestinos de la OLP ante los documentos filtrados y las acusaciones que han provocado.

-Palestinian papers. Los documentos palestinos. Fernando Gimenez, Oriente Medio Informe objetivo y detallado, y con actualizaciones desde que salió la noticia, de la repercusión y el significado geopolítico de los Palestine Papers.

-Cambio símbolo milenario por ciudad nuevecita, Jorge Marirrodriga, Sobre Israel Opinamos Todos Jorge Marirrodriga analiza con su pluma mordaz la polémica de las supuestas concesiones que los palestinos estaban dispuestos a ofrecer.

-Qué dicen los documentos de Al Jazeera sobre Israel y Palestina y por qué hay que ir con cuidado, Jordi Pérez Colomé, Obamaworld. Extenso y documentado análisis sobre los documentos, sobre las dudas sobre su veracidad, a quién beneficia,conclusiones y escenarios posibles.

12.1.11

El boicot del Gobierno español II

La movilización en internet y la búsqueda de lo que ha ocurrido ha dado sus frutos. Según Libertad Digital y Periodista Digital, Exteriores ha negado que haya participado en la financiación del video llamando al boicot a los productos israelíes, publicado ayer por Palestina Media Watch y Jerusalem Post, y ha argumentado que se ha hecho un uso indebido del logotipo del Ministerio así como los de AECID y la ong ACSUR, que también han negado que hayan financiado dicho video.

Fuentes diplomáticas israelíes, por su parte, han asegurado que no es la primera vez que el dinero español se dedica a campañas ofensivas contra Israel.

Tal como apunté ayer, queda aun más claro que, el dinero de todos los españoles no se sabe en que se emplea, más bien se otorgan montos y cantidades, al parecer, sin saber a qué tipo de proyectos o campañas van a destinarse.

Si España quiere seguir aspirando a ser un mediador en la zona y trabajar por la paz, más vale que deje ya por un lado los desplantes diplomáticos a Israel -cuyo punto álgido fue la jefiya que se puso Zapatero en plena guerra de Israel contra Hezbolá- y por otro saber en qué narices se emplea el dinero de los españoles en Oriente Medio y en todas las áreas de Cooperación del Ministerio.

Los blogs que recogen el hecho son: Sobre Israel opinamos todos, Nihil Obstat, Heterodoxias...El análisis de Jorge Marirrodriga es fenomenal.

11.1.11

El boicot del Gobierno español

Esta aquí, bastante claro, en principio. Al final del video que llama al boicot de los productos israelíes, en el cual se fundamenta la noticia, podemos ver el logotipo del Ministerio de Exteriores de España, de AECID, organismo de dicho Ministerio, y de ACSUR, ong española.



Probablemente, y pese a que el Gobierno español anunció al Canal 2 israelí que estaba investigando lo ocurrido, y también pese a que quiero tener buena voluntad, no habrá sido una acción ejecutiva y directa desde el Ministerio, sino que, básicamente, las organizaciones que gestionan las ayudas, que son AECID y ACSUR se habrán encargado de dar el aprobado a la financiación de este spot que anima al boicot a Israel.

Aun así, es vergonzoso que la cadena de mando haya ignorado semejante desliz, puesto que no sólo sería el apoyo explícito del gobierno de España a una política que la Unión Europea rechaza en conjunto -entre otras cosas porque es el mayor socio comercial de Israel- sino también una acción tendenciosa e impregnada de una postura ideológica de la cual un Ministerio no debe hacer uso y más cuando está intentando pintar algo en el proceso de paz entre las dos partes.

Estaremos atentos al desarrollo de los acontecimientos, que me huele que pasarán desapercibidas las disculp,as investigaciones, reacciones y toda la parafernalia diplomática que engloba este tipo de, cuanto menos, desatinos internacionales de un gobierno supuestamente democrático y responsable.

7.1.11

El muchacho

Escrito en una de tantas noches en busca de esa dama que se llama Inspiración.

Se sentía violento y bruscamente desolado. Le punzaba en el estómago el rechazo, el adiós. Caminaba el muchacho, apenas destetado, como un hombre desgraciado al que la vida había despedazado. No quería oír hablar de puertas que quedaban por abrirse, de tantas horas analgésicas que le esperaban, del péndulo que viene y va y al cual estamos atados sin nuestra venia...Sólo quería seguir caminando, con la esperanza de que al final esa calle tenue y deshabitada, un azar del destino, o un milagro, le otorgará el consuelo.

Comenzó a llover con delicadeza, con tranquilidad, y el muchacho apenás sintió como las gotas del cielo se entremezclaban con las lágrimas que descendían por su rostro desarmado. Siguió caminando, impenitente, hasta que el asfalto sin tránsito de la madrugada le llevó al paseo marítimo. Decidió no cambiar su dirección e ir directo a la orilla. Se descalzó y sintió sus castigados pies diluirse en una fina y fresca arena. La brisa marina comenzaba a empapar su cuerpo y a erizarle la piel cuando empezó a desnudarse a medida que seguía caminando. Ninguna verguenza quedaba cubierta cuando el muchacho entró en contacto con el agua. Las pequeñas olas rugían con suavidad al romper en la orilla, y su dolor, el dolor del muchacho, el más fuerte, el que se sufre adentro, dentro, sin testigos, comenzó a mitigar.

Se zambulló con fuerza y nadó, al principio, con rabia, irritado. Continuó nadando como un atleta, hacia lo profundo. Sus pensamientos desaparecían con cada brazada que clavaba en el agua. Sólo quedaban él y el mar, él y la noche, él y las estrellas. No cesó ni un instante de nadar con fiera intensidad. No se cansaba, porque no reservaba nada para el regreso.

1.1.11

Mis películas de 2010

Soy del parecer que el año empieza en septiembre, y no por afinidades religiosas, sino porque todo empieza en dicho mes: el curso académico, la liga de fútbol, las series...Sin embargo, he decidido apuntarme a esto de hacer listas con lo más destacado de 2010, y qué mejor que escribir sobre cine en uno de los días más apacibles del año. Eso sí, no hay orden ni preferencia ni nada aparente. Ahí va un breve comentario sobre las que han sido para mí las películas de 2010:

-Toy Story 3. Porque hacerte llorar viendo dibujos animados solo lo consiguen los de Pixar. Porque retrotaerte a la infancia esa que te arrancaron y que nunca quisiste dejar solo lo consiguen los de Pixar. Porque es un monumento a la amistad, a la niñez y al paso a la madurez incomparable.

-Inception. Porque es de agradecer que un director considere al espectador inteligente. Porque es de elogiar que se pueda combinar entretenimiento y calidad. Porque es dificil gastarte mucha pasta en una película y que te salga tan cojonuda. Porque sales de la sala sin distinguir si estabas soñando o era la puta realidad.

-Kick Ass. Porque esta frase lo merece todo: " Todo el mundo quiere ser Paris Hilton pero nadie quiere ser Spiderman". Porque uno se divierte tanto durante un par de horas. Porque la historia, en ocasiones, podría ser muy real.

-Invictus. Porque es una historia ejemplar para los tiempos que corren. Porque puedes contar una historia real utilizando cánones de cine clásico. Porque me encantan Clint Eastwood, Morgan Freeman y...sí, Matt Damon. Porque la haka de los neozelandeses fue un gran descubirmiento para ignorantes del rugby como yo.

-La Red Social. Porque está muy bien hecha y realizada. Porque es una radiografía del éxito en nuestros días excepcional. Porque también me gustan Jesse Eisenberg, David Fincher, Aaron Sorkin y Trent Reznor. Por todo lo demás que apunté en su día.

-Brothers. No sólo por Natalie Portman y Bad de U2. También porque es intimista y dramática. Sin querer ser la película del año conmueve y adquiere un realismo desolador.

-Los Mercenarios. Porque ver a Arnold, Silvester y Bruce en la misma escena haciendo chascarrillos y bromas sobre su pasado, no tiene precio para un fan de la década de los 80 como yo. Porque en estas pelis al malo se le da pal pelo. Porque Sly, al que tantos odian, mantiene tipo y dignidad. Porque ¡vivan los 80! y punto.

-El Concierto. Por lo que ya dije hace poco. Que, valga la redundancia, no es poco.

-Balada triste de trompeta. Porque pese a ser una película española, ambientada en la Guerra Civil y el Franquismo, sabe deshacerse de prejuicios ideológicos y rebela una metáfora bastante acertada de esta gran piel de toro que habitamos llamada España. Porque es la única película española buena de este año, y eso que este año lo intenté, tragándome truños como Las viudas de los jueves. Porque Alex de la Iglesia siempre me ha parecido un buen director.

Es cierto, ya se han hecho cientos de listas como esta y en todas salen las mismas, pero es que el año no ha dado para más. Me dejo fuera algunas que todavía no he visto, como El Discurso del Rey, que, presumo, estaría en esta lista. Seguro que, también, me dejo alguna vista atrás, pero sino está aquí, es que no ha sido lo suficientemente relevante para ponerla. Me habría gustado incluir algunas que sí vi este año 2010 pero que al no pertenecer al mismo, pues como que rompe uno la regla del top cine 2010.

Aunque, lo realmente interesante sería desbarrar sobre las películas que no me han gustado este año, pero eso no podría hacerlo un 1 de enero: Todo está demasiado tranquilo.

19.12.10

Un Concierto contra el olvido

Practicamente, desde que tengo uso de razón, y debido a que en mi casa tuvieron el jodido empeño de tener siempre presente de donde venimos y hacia donde vamos, me han sido familiares los términos Holocausto, Shoá, Auschwitz, nazis...etc Huelga decir que, debido a ello, soy un luchador impenitente contra el olvido y me he empeñado, desde que soy adolescente, en enseñar a las presentes y futuras generaciones todo lo que aconteció anteayer en términos históricos, entre otras cosas, para que no vuelva a ocurrir.

Por ello mismo, igual que siento "satisfacción" porque en la conciencia general el término Auschwitz es conocido con todas sus implicaciones, siento, por otro lado, no ya asombro, sino estupefacción al comprobar que nadie -excepto los pocos que tenemos en nuestra genética eso de que el mal existe y algo habrá que hacer contra ello- sabe lo que fue el Gulag. Parafraseando un pasaje desolador del libro Koba el temible de Martin Amis:

"...Todo el mundo ha oído hablar de Auschwitz y Belsen. Nadie sabe nada de Vorkutá ni de Solovetski...Todo el mundo ha oído hablar de Himmler y Eichmann. Nadie sabe nada de Yeyov ni de Dzeryinski..."


Así de sencillo, así de terrorífico. El subtítulo del citado libro reza: La risa y los 20 millones. La risa de todos esos intelectuales occidentales que fueron cómplices, que no oyeron cómo esas millones de vidas perecieron en el helado silencio de Siberia -sin contar las que perecieron en los sótanos de la Stassi de Berlín oriental, o en la desolada Rumania del matrimonio Ceaucescu, por ejemplo. Todo vale cuando la ideología se adueña de tu cerebro, o en la mayoría de los casos, te ayuda a pagar la hipoteca y algún que otro lujo en el pérfido sistema capitalista, claro.

No sólo gracias a libros como el de Amis recientemente, o el Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn que está en las estanterias desde hace medio siglo, sino también gracias al cine, hemos ido descubriendo, los que hemos querido abrir los ojos, todo lo que había detrás del telón de acero. La vida de los otros, Good bye, Lenin! o Katyn, han sido obras maestras del cine europeo que han sabido purgar los pecados de un contienente que ha tenido la mala costumbre de mirar hacia otro lado. Y, El Concierto, que es la que me ha dejado sin aliento este fin de semana, -y es a la que quiero hacer una mención especial- es la que más ahonda en la conciencia y en el corazón entre todas ellas. Con Tchaikovsky de por medio, no hay duda, la pedagogía fluye mejor.

Radu Mihaileanu, el director, que ha hecho entre otras El tren de la vida o Vete y Vive, nunca me ha convencido. Y el haber tenido prejuicios sobre él ha servido para que se desbordaran todas las expectativas. El Concierto, pues, cuenta la historia del director de orquesta Andrei Filipov, degradado a limpiador por el régimen soviético de la era Breznev por haberse negado a expulsar de la célebre Bolshoi a músicos judíos. Le rompieron la batuta en mitad del Concierto para Violín de Tchaikovsky, el cual no pudo terminar siendo humillado ante una audiencia plagada de críticos, periodistas y demás personas con repercusión e influencia. Por casualidad, limpiando en el despacho del actual director del Bolshoi, descubre un fax del Teatro Chatelet de París en el cual invitan a la orquesta rusa a dar un concierto. A partir de aquí, Filipov decide reunir una orquesta y, a espaldas del auténtico jefe de la Bolshoi, poder acabar el concierto que le interrumpieron 30 años antes.

La historia es contada con una ternura que rebosa en cada fotograma de la película y con un sentido del humor lúcido, creando situaciones estrafalarias y cómicas que atrapan al espectador desde el primer momento. El reclutamiento de músicos para la orquesta y todo el lío que montan para ir a París y durante su estancia allí recuerda mucho a El tren de la vida, al cine cómico francés, al difunto Luis de Funes y sobre todo a un clásico de nuestros días: Full Monty. La ambientación en Moscú se pasa un poco de rosca, pero la fotografía y el montaje siguen siendo impecables. Filipov, el protagonista, es ese héroe caído en desgracia al que a todos nos resulta simpático -como él hubo tantos en la URSS que fueron relegados al olvido, como también lo fueron los que tuvieron peor fortuna y acabaron en la fosa congelada del algún Gulag. Decidió plantar cara a un régimen opresor y poderosísimo y fue humillado y mancillado, y ahora, durante la duración del metraje deseamos que se culmine su revancha, sin saber todo lo que rodea a esta. No sólo le cogemos cariño a Filipov, también a toda su cutre pandilla de músicos rusos que han sido reclutados de los confines más inhóspitos de Moscú.


Pero por encima de todo, la película es un canto -un concierto, nunca mejor dicho- a la lucha del ser humano contra la tiranía, una denuncia feroz contra el totalitarismo comunista -sí, co mu nis ta, alto y claro- que tantos quisieron ignorar, un poema en pos de la Libertad y de todo lo maravilloso que podemos alcanzar como humanos. Un homenaje a todas esas personas asesinadas y defenestradas bajo la bota soviética y que aun hoy permanecen en la ignominia del anonimato. Una voz delicada y a la vez poderosa, en favor de todos aquellos que se jugaron el pellejo por los que han sido considerados peligrosos por los tiranos. La revancha no es un fusilamiento, o la profanación de tumbas de los jerifaltes soviéticos que murieron apaciblemente en la cama. No. Es terminar una obra inacabada. Una obra que consideraron subversiva y enemiga de un régimen que muchos quisieron ver, desde sus apacibles casas al otro lado del muro, un paraíso.

El final es apoteósico, inmenso. Melanie Laurent -que hemos podido verla como protagonista en Malditos Bastardos- nos regala una interpretación sobrecogedora. Un desenlace inmejorable que, sin que te des cuenta, te deja la cara empapada en lágrimas. Es lo que tiene la belleza, cuando es unviersal, es pura democracia: nos hace a todos igual de llorones y nos deja
estupefactos tanto en la sala de cine como en el salón de casa.



Es, cuanto menos, un alivio, que el viejo continente esté revisando sus verguenzas. Sin embargo, mientras continúe el silencio cómplice ante el palmarés de millones de muertos que dejaron los de la hoz y el martillo por pensar diferente, por quejarse o incluso por defender la integridad de una orquesta, todos seremos responsables para con todas esas personas anónimas, sean judíos, católicos, ateos, músicos, escritores y en la mayoría de los casos, simplemente, personas que no se plegaron ante lo que consideraban que estaba mal.

El Concierto es un hermoso homenaje a todos ellos. Sin excepción.

1.12.10

Viena, una venganza en frío

Acabo de regresar del Seminario Diplomático Regional que organizó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en Viena para jóvenes líderes judíos. El cartel de los conferenciantes fue impresionante, y desde el Embajador israelí en Austria, hasta la diplomática dominicana Michelle Cohen pasando por Ohav Abydan analista de redes del Ministerio, nos brindaron nuevas perspectivas y herramientas para nuestra labor: luchar contra la desinformación e intoxicación que pesa sobre Israel en todo el mundo. Pero esta burbuja de trabajo diplomático no nos pudo arrancar la sensación que transmite la estancia en la antigua capital del Imperio Austro-húngaro.

Viena es lujosa, colosal. A diferencia de Praga, que sigue siendo mi segunda ciudad favorita-Si te olvidare Oh Jerusalem...-, en Viena se han edificado edificios del siglo XXI en perfecta combinación con las construcciones antiguas. El frío es seco y junto con las calles del centro de la ciudad, con el mercado navideño a los pies del impresionante Ayuntamiendo, o con el andar zigzageante de la judería, envuelve, seduce. Conquista.

Estuvimos para los servicios religiosos del Shabbat, en la única sinagoga que los nazis dejaron en pie durante la ocupación, la cual se construyó 1895. Su decoración es demasiado barroca para mi gusto de raices sefardíes, pero asombra e impone. Una de las entradas al barrio judío es una pequeña escalera coronada con una placa recordando a Theorodor Herzl y los días en los que, en Viena, escribió Der Judenstaat.



El último día estuve paseando por Stephenplatz con su imponente catedrla gótica, y visité la Casa de Mozart, que está inteligentemente convertida en museo y en donde lo más atractivo resulta ser los líos del alcoba que tenía y las teorías incipientes sobre las causas de haber muerto más pobre que una rata.

Las cuatro horas que tuvo de retraso mi avión de vuelta fueron un pequeño precio que pagué por haber visto y sentido Viena bajo la nieve.

En Viena, ir a rezar a una sinagoga , observar en silencio y bajo un cielo plomizo el monumento a las víctimas del Holocausto que se levanta en el centro del barrio judío, hablar de cómo ayudar al Estado de Israel y combatir a sus enémigos en un hotel a 20 metros de donde los nazis establecieron una de tantas sedes para administrar su terror, ha sido algo único. Una venganza que se sirve fría y que jamás servirá para restituir el incalculable daño que hicieron Hitler y sus acólitos con el beneplácito de la mayor parte del planeta, pero al fin y al cabo, como nos recordaron en Escape de Sobibor: Nuestra mejor venganza es sobrevivir.

9.11.10

Sergio Brivta, un ciudadano

Sergio Brivta, levantador de pesas. Esta podría ser la presentación de este deportista israelí. Al fin y al cabo, nuestro trabajo es lo que nos define. Pero, si analizamos bien la proeza y los varios empleos que ha ostentado Brivta durante unos escasos tres minutos sin cobrar por ello, deducimos que no sólo es un deportista de élite -una élite que debe ser entrecomillada, porque, pese a haber ganado las Series Mundiales de Levantamiento de Pesas, ni siquiera hay una referencia suya en esa biblioteca universal que es Google- sino que también ha sido un héroe, un diplomático muy eficiente, un orgulloso israelí y un fantástico promotor turístico.

Expliquémoslo, pues.

En el video que está un poco más abajo, a parte de ver una entrega de premios propia en lo estético de los países del bloque del Este durante la Guerra Fría -en fin, eso es un asunto interno de los polacos-, observamos, con un gesto simple pero asombroso, el claro y cristalino resumen de la situación geopolítica en Oriente Medio que lleva trayendo de los pelos al mundo entero desde hace más de medio siglo. Brivta, que se ha alzado con la medalla de oro, ofrece la mano en saludo al segundo en el podio, un ciudadano de Irán y, este último, la rechaza. Acto seguido suena el Hatikva y al israelí -que sube al podio ataviado con una bandera de Israel y una camiseta en la que se lee el nombre de su país- luce un orgullo emotivo sazonado con alguna que otra lágrima. Su mirada llega a conmover. Es normal, se ha jugado la vida por su país durante al menos tres años, y sigue alerta para defender su precioso regimen de libertades. El video acaba.

Y ya. No necesitamos más. Mientras que el iraní, por miedo a represalias o por odio, lleva la demencial política de su país hasta un gimnasio perdido de Polonia, el ciudadano israelí, olvida -ni siquiera creo que llegara a pensarlo- que el jefe del gobierno de Irán quiere borrarle del mapa, olvida que Irán financia a aquellos que antes volaban en pedazos en autobuses y cafeterías y ahora -gracias a la valla de seguridad- lanzan misiles desde Gaza, olvida que en Irán se han hecho conferencias de negación del Holocausto y se ha promovido la mofa a dicha barbarie con viñetas y sátiras televisivas. Olvida lo que le separa de ese hombre, ese igual que tiene a su lado.

Y lo hace porque la voluntad de Israel es vivir, no morir. Lo hace porque la voluntad de Israel es la paz, aunque le obliguen a hacer la guerra. Lo hace porque en Israel hay ciudadanos y no súbditos como en Irán. Lo hace, en suma, porque el ha ido a una competición deportiva no a un campo de batalla.

No hace falta que recurra a ninguna cita de Golda Meir para acabar, en el gesto de Brivta están implícitos todos los mensajes que la legendaria líder sionista quiso transmitir.


1.11.10

La Red Social: El éxito en nuestros días

La Red Social, ajenos a lo que pudo ocurrir realmente en la cocción de Facebook, es una película que narra, como leemos en los carteles publicitarios de medio mundo, una historia de nuestros días. Tremendamente bien contada y planteada. No podíamos exigir menos, detrás de las cámaras está David Fincher, el libreto lo escribe Aaron Sorkin y el encargado de la música es Trent Reznor. Y lo que resulta realmente interesante, a mi juicio, es el elenco de preguntas que plantea: ¿Qué es el éxito actualmente? ¿Juega la moral algún papel en la iniciativa emprendedora? ¿Es la búsqueda del éxito lo que nos hace levantarnos de la cama día tras día?

Reitero, de nuevo, que no me ocupa, ahora, saber si la historia es completamente ceñida a los hechos o no. No quiero investigar si Mark Zuckerberg se valió de jugarretas y deslealtades para crear Facebook, lo que en este momento me importa es diseccionar lo que dicho film ofrece fuera de lo anterior.

Y es que, alejado de los cánones a los que nos suele acostumbrar la pantalla, para Zuckerberg el éxito no es ostentar una cuenta bancaria de muchos ceros mediante la exposición pública y social de coches, mansiones, ropa y demás lujos. Zuckerberg, simplemente, quiere dejar de ser un don nadie al que miran por encima del hombro los miembros de los elitistas clubes de Harvard. Le importa un bledo su aspecto o cualquier formalidad de cara al público, ni siquiera su atención se centra al cien por cien en las banalidades que se debaten en los procesos judiciales millonarios que tiene que soportar, él ha cambiado el mundo, está –se cree- por encima de cualquier otro mortal. Pese a la repulsión que podemos llegar a sentir por el personaje durante el largometraje, es fascinante cómo se perfila su percepción del mundo, su aislamiento, de todo lo que le rodea: tan alejado está de lo que tiene alrededor que igual luce chanclas en un día de nieve o es quizás la única persona que presta atención a la arquitectura de una discoteca. Guste o no, cada uno tiene su propia concepción del éxito y de la realización personal. Y sí, en su pirámide personalizada de Maslow, Zuckerberg, ha llegado a la cúspide.

Por todo lo anterior, es pintado como un asshole, friki, prepotente y tremendamente presa de sus complejos. Ciertamente, el suceso disparador de Zuckerberg -el hecho que repercute en el individuo de tal forma que lo convierte en creador, puede ser una película, una pelea familiar o un mal rato en un avión, cualquier cosa- es el rencor hacia una chica que acaba de plantarle por la misma razón antes esgrimida: su obsesión por no ser un expediente académico más en la prestigiosa Universidad afincada en Boston. A partir de aquí su genio se desborda y es capaz de hackear toda la red de Harvard, robar o moldear una idea, según se mire, sobre todo desde el prisma de los gemelos Winklevoss –íconos del éxito y de la exclusividad que tenemos, de entrada, en nuestro subconsciente- o por parte del ex mejor amigo de Zuckerberg -y futuro Spiderman- Eduardo Saverin, y cambiar el mundo con ella. Porque, al fin y al cabo, sólo hace falta una jodida buena idea para hacerlo. Como bien nos mostró Christopher Nolan en su descomunal Inception, el parásito más corrosivo y eficiente que existe es una idea.

Pese a la molestia de aquellos que conciban, al salir de la sala, a Zuckerberg como un cretino, ladrón de ideas y traidor, después de haber sentido durante la película el deseo irresistible de hacerle bullying, lo cierto es que el billonario más jóven del mundo que protagoniza el film es un genio acomplejado que, gracias a ello -y no pese a ello-, y sin tener un palmarés de masters, prácticas y premios o sin lucir un aspecto atractivo ni poseer estilo en la vestimenta o don de gentes, ha llegado a la cima del mundo.