19.5.09

Enemigo mío...

Me entero por casualidad, ya que hace mucho que no piso la Facultad de Derecho de Málaga, que el Decano, Catedrático de Derecho Internacional Público, eminencia jurista nacional y antiguo profesor mío, Alejandro Rodríguez Carrión, ha fallecido el pasado día 14 de Mayo. El día del calendario gregoriano en el que el Estado de Israel declaró su independencia hace ya 61 años...¿justicia poética para tí Alejandro?

Recuerdo como uno de los mejores cursos universitarios, aquel ya prehistórico en el que, día a día, asistía a sus clases dispuesto a dar guerra hasta el último instante de clase -el primer día le perseguí hasta su despacho- y a rebatir, con el alumnado de público -una parte apática, otra fiel seguidora del Catedrático- todas las calumnias y acusaciones que lanzaba contra el Estado de Israel.

Como grandes anécdotas -hace poco, incluso creo que el día de su muerte, recordé una de ellas- guardo la vez que admitió -¡lo admitió!- que la voladura del Hotel King David por parte del Irgún en 1946 no fue terrorismo según los derechos que se le otrogan a los movimientos de liberación nacional, entre ellos lucha armada contra militares ocupantes; y otra un poco más hollywoodiense, cuando al yo vestir un día en clase una camiseta con la bandera de las barras y estrellas, él, me espetó:

-¡Elías viene luciendo la bandera del Imperio!

A lo que yo contesté:

-Es para mi todo un honor lucir la bandera del país que salvó a Europa en la Segunda Guerra Mundial.

Ciertamente, entre comentarios que el consideraba jocosos hacia mi condición de ferviente sionista y defensor de Israel, y discusones doctrinales y analíticas, y pese a que fue el vivo ejemplo, gurú y heredero de esa Izquierda que odia a Israel y manipula sobre ello sin cesar con maldad y alevosía, de esa Izquierda que entiende a Bin Laden y destesta a EEUU -no solo a Bush-, de esa Izquierda antioccidental e hipócrita -se jactaba de que un militar iraquí, después de la primera Guerra del Golfo, la de las cien horas, hizo una tesina sobre Derecho Internacional en la Facultad, lo cual era cierto y a su séquito docente les llenaba de orgullo-pese a todo ello, nunca faltó una pizca de respeto y simpatía, y hasta una tierna complicidad entre enemigos -al año siguiente de aprobar su asignatura, con una nota muy alta por cierto, me confesó que se aburría mucho en las clases, y yo, le confese lo mismo.

Brilló su pulcritud en la legalidad y limpieza de todos sus métodos de enseñanza y procederes universitarios -también fui miembro de la Junta de Centro de mi Facultad y tuve que parlamentar con él por asuntos de la Facultad, y también soportarle en las elecciones para dicho puesto, aunque el no simpatizaba con la lista estudiantil que yo encabezaba, jamás de los jamases perdió un ápice de imparcialidad o resbaló en alguna jugarreta favoritista. Pese a que los fines que perseguía, a mi modo de ver, eran y son absolutamente detestables, su contaminación ideológica no influyó en su calidad como persona para con los demás. No es algo que abunde mucho...

No derramaré una lágrima por él, pero nunca olvidaré nuestro particular campo de batalla y lo caballeresca que fue nuestra guerra. Alejandro y yo, que tampoco profundizamos mucho en temas personales, eramos, en cierta manera, como el héroe y el villano en los clásicos del Cómic norteamericano: amigos.

"Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre"
JFK

4 comentarios:

Iojanan dijo...

Ni una sola?

Juan Carlos dijo...

El imperio judio es de una bestialidad increible, pero que se puede esperar de la bestias mas que eso. Por eso es bueno recordar la bondad del hombre más bueno del mundo: Adolf Hitler. El nos quizo salvar de los demoniacos judios, el holocausto intento en vano librarnos de la monstruosa maldad de esos pseudohumanos de apariencia bestial y claramente inhumana. La hambruna, las enfermedades y pestes, la violencia, los robos y demas atrocidades son concecuencia de la victoria sionista en la segunda guerra mundial, más no debemos perder la esperanza de una nueva era en la que logremos el Holocausto total, el definitivo, el que convierta la tierra en una utopia. Solo luego de desmembrar los miembros de los demonios, de arrancar sus ojos, de prender fuego lo que quede de ellos, solo hay el mundo sera libre de la pestelencia de los sucios judios.
Los seres humanos lucharemos hasta el ultimo dia contra los monstruos más atroces que a conocido la humanidad, las bestias judias.
Muerte a los judios, por el bien de la humanidad. Lucharemos contra ellos por siempre.

Juan Torres López dijo...

Los grandes seres humanos y las buenas personas se notan en el trato con los adversarios, con los distantes. Me ha conmovido tu comentario sobre Alejandro.
Saludos

Ramon Martinez dijo...

El respeto es la mejor arma para ridicular las postura antidemocraticas y neoimperialistas, como la que identifica al estado sionista y genocida de Israel.

Los neocon y etceteras no comprenden que la derecha y la izquierda son recursos del pasado.

Asistimos al gran mercado difuminador de fronteras y destructor del medio ambiente,¿acaso un joven de sierra leona no aspira a las misma zapatillas que uno de EEUU?¿Acaso no comparten el espacio mientras comen un bigmac el izquierdos y el derechoso?

Da asco el racismo venga de donde venga y vaya a donde vaya y solo demuestra miopia mental.

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