25.6.10

Antonio Gala, otra vez.

Esta vez, justifica el Holocausto. Los judíos sufrieron el Holocausto por denominarse el pueblo elegido y también por ser el pueblo más racista. Sí. Es Antonio Gala. Pego acontinuación el artículo ya que no está en abierto:

PURO RACISMO, POR ANTONIO GALA (EL MUNDO, 24/06/2010)

Israel, ni para Netanyahu ni para los pluscuamperfectos, es la tierra prometida. Por Yaveh, al menos. Y los judíos son, como 'pueblo elegido', acaso el más racista. No por cuestiones religiosas. Quizá por eso sucedió lo que sucedió y esperamos que jamás vuelva a suceder. Aunque el racismo -Yaveh es un accesorio- siga en sus venas. Ahí están los ultraortodoxos, de Emanuel y otros pueblos, que desdibujan los trazos de Sión. La religión choca contra la autoridad civil y contra lo que sea: no se doblega ante un Estado que considera enemigo sin saber bien por qué, salvo por la xenofobia o la ambición o ambas cosas. Guerra intestina entre ellos mismos: los de sangre centroeuropea contra los sefardíes hispanos. Y además los opuestos a ambos, que los tachan de «ignorantes que se reproducen como locos y agotan cualquier fuerza económica y social»... No; entre ellos no se llevan bien tampoco. Acaso sea aconsejable formar parte de un lobby hebreo, protector de su raza pero lejano a sus miembros. Que, por cierto, no aprueban que la Torá, puesta por encima de la ley, tolere pieles de dudosos matices. Aunque sean de siervos de Yaveh.


Sinceramente, ya ni si quiera me sorprende la pasividad del director del rotativo, el archiconocido Pedro J. Han tenido que ser columnistas del mismo diario, como el genial Gistau los que le hayan dado un rapapolvo en forma de columna a este elemento.

Esta vez, incurre en delito. No lo digo yo. Lo dice el artículo 510 del Código Penal:

Artículo 510.

1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.



¿cuánto más nos queda por soportar en la prensa española?
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